La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo que las nuevas disposiciones arancelarias impuestas por Estados Unidos no afectan al país, al mantener en 10 por ciento el gravamen para los productos que quedan fuera del Tratado comercial de América del Norte (T-MEC), y calificó la medida como expresión de la «visión proteccionista» de la administración de Donald Trump.
Según explicó la mandataria en su conferencia matutina, los bienes exportados dentro del T-MEC conservan arancel cero, con excepción de vehículos y acero, mientras que el gravamen para el resto de los productos pasó del 25 al 10 por ciento. Sheinbaum recordó que la Suprema Corte estadounidense había determinado que los aranceles ordenados en 2025 carecían de sustento legal, lo que llevó a Washington a ensayar un nuevo esquema unilateral.
La Secretaría de Economía mexicana sostuvo la semana pasada una audiencia técnica en la que expuso sus argumentos para evitar mayores gravámenes, y el Gobierno recibió en Palacio Nacional al representante comercial y al embajador de Estados Unidos, en un contexto en el que Washington anticipó un paquete de aranceles dirigido a unos 60 países.
El planteo mexicano apunta a fijar reglas de origen regionales con beneficios para el país y a dar previsibilidad a la relación comercial. «Buscamos que ya no haya sorpresas de nuevos aranceles», resumió la presidenta, que reivindicó la negociación en pie de igualdad y la protección de la producción y el empleo nacionales frente a la presión externa.
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